El Salinger del rock
La primera vez que sonó el teléfono, la voz del otro lado de la línea se presentó así: “Soy el manager del Indio. Te va a dar la entrevista”. Después, tan repentina como había aparecido, prometió un nuevo llamado y cortó. Exactamente una semana después, el teléfono volvió a sonar. – Anotá –dijo la misma voz, y soltó una dirección en la zona Oeste del Gran Buenos Aires, las afueras de la ciudad: la dirección de una estación de carga de combustible Shell–. Tenés que estar ahí el jueves que viene, a las nueve de la mañana. Va a pasar a buscarte una camioneta Land Rover blanca, o un Ford Mondeo. El contacto se llama Martín.Entonces, la voz desapareció, esta vez para no volver. Valga la aclaración: ¿este no es un reportaje a una estrella de rock? Y la respuesta: sí, pero no se trata de cualquier estrella. Carlos “El Indio” Solari es la más importante, y la más extraña, personalidad del rock que tiene la Argentina. Uno de los músicos más famosos –y menos público– del país. Solari (poeta, compositor, cantante, 56 años) vive, desde hace una década, recluido en su casa, al mejor estilo J.D. Salinger. Hace cuatro que no habla con la prensa, y sólo da entrevistas a un puñado de medios cada vez que le toca presentar un nuevo álbum. Para ser gráficos: es más probable que un periodista logre acceder antes a una entrevista con el Presidente de la Nación que con este esquivo personaje del rock, que lideró, por treinta años, el grupo musical más popular de todos los tiempos: Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota.
Los Redondos –así se conoce a la banda popularmente– se separaron a mediados del 2001: lo hicieron en silencio, sin peleas, ni escándalos, ni anuncios de ningún tipo. Un día el rumor comenzó a circular, y sus millones de seguidores quedaron huérfanos de rock. Pero ahora, Solari acaba de lanzar su primer disco solista, “El tesoro de los inocentes (bingo fuel)”, y la expectativa es inmensa. El disco –una producción independiente, fiel al estilo de Los Redondos, que fabricaban y distribuían cada uno de sus discos– salió a la calle el 3 de diciembre y, sin ningún tipo de publicidad, ya superó las 150 mil placas vendidas; una cifra inusual en un país donde la piratería es moneda corriente y la mitad de la población vive por debajo de la línea de la pobreza.
Para llegar hasta aquí, como se dijo, hubo que atravesar un tejido de seguridad que envidiarían incluso líderes políticos de primera línea. Todos conocen el celo de Solari (si bien hasta hoy siempre había rehusado ser fotografiado debajo del escenario, su figura es tan conocida que para ir al cine se escapa a Uruguay, y para caminar tranquilo por la calle, o ir de compras, viaja a Nueva York), así que la tarea fue larga. Primero, conseguir una dirección; luego, un teléfono (El Indio, claro, no figura en listados públicos de teléfono ni nada parecido), dejar un mensaje, esperar. Y aquí estamos, a las 9 de la mañana en la estación de carga Shell. La camioneta blanca llega puntual. Martín invita a subirse con algunos gestos, y pocas palabras. Segundos después, el vehículo corcovea por un barrio de quintas. Después, toma curvas por calles de tierra sin numerar. El viaje dura unos diez minutos, hasta llegar a un portón de hierro negro.
Casi nada se sabe de la vida privada de Solari. Sé que su sobrenombre data de la década del sesenta, cuando era hippie y en lugar de calva llevaba el pelo largo; me enteré también, pese a lo que muchos piensan, que es hincha del equipo de fútbol más popular de la Argentina, Boca Juniors. Y que ama los perros. Aunque esto último quizá se deba más a una obsesión por preservar (en la era de la información) su intimidad; obsesión que linda con la fobia, como se verá. Solari conserva una vieja escopeta calibre 12.70. ¿Un rocker que maneja armas? “He visto muchas cosas, en distintas épocas. Todavía llevo grabada la mirada del primer animal que maté. En ese tiempo, el uso de armas era algo común. Si tu hermano y tu papá iban de caza, vos ibas con ellos. Aunque matar a alguien debe ser como cruzar una frontera extraña. No estoy a favor, pero del ligustro para acá, que nadie venga a romperme los huevos. Cuando está en juego la gente que quiero, no sé que soy capaz de hacer”, declaró en una entrevista, antes de llamarse a silencio. Poco tiempo después su pareja –Virginia, una mujer delgada y morena diez años menor que él– quedó embarazada del primer y único hijo de Solari, Bruno, hoy de cuatro años. A él responde al menos una parte del título del disco del Indio. “Bingo fuel era el término que usaban los pilotos de la Segunda Guerra Mundial cuando en pleno vuelo la aguja indicaba que no tenían más combustible. Algo así como ‘sigamos adelante con lo que tenemos’. Con respecto a mi hijo, he descubierto una inocencia primitiva, algo que pensé que ya no existía. En ese sentido, para mí, el asunto hoy tiene una contradicción básica: cómo criar un angelito que tiene que sobrevivir en una jungla asesina. ¿Qué se hace en estos casos? ¿Le enseñás a defenderse o tratás de transmitirle otras cosas? Uno quiere que sobreviva, pero no que se transforme en una persona horrible”, explicará. Pero eso será dentro de unos minutos, no nos adelantemos.
Confirmado: en su casa hay perros, y son siete. Un segundo después de atravesar el doble portón automático de hierro, Martín recomienda no descender del vehículo hasta que al menos dos de los pastores alemanes (Saturno y Villano, se advierte que son feroces) sean encerrados. El asistente nos guía por un camino que atraviesa un parque, rodea la construcción principal y termina en otra casa, donde El Indio tiene su estudio de grabación y su oficina. Todo rezuma confort, pero en este antiguo casco de estancia no hay lujos. Algo esperable del músico que escribió en 1991, cuando la ostentación se convertía en el modus vivendi de la floreciente cultura menemista, una de sus recordadas frases-slogan: “El lujo es vulgaridad”. La oficina donde se realizará la entrevista es una suerte de playroom donde El Indio da rienda suelta a su hedonismo: allí trabaja, pero también lee, escucha música, escribe, compone, y controla los movimientos de la casa. De un ángulo del techo cuelga un monitor que transmite por circuito cerrado lo que cuatro cámaras de seguridad registran a toda hora. Un pequeño refrigerador, un equipo de audio casero, pilas de cds, una mesa, un escritorio, una notebook y una nutrida biblioteca (libros de Kurt Vonnegut, Norman Mailer, Boris Vian, Ernest Hemingway, Truman Capote, muchos cómics y hasta el ensayo “No logo”, de Naomi Klein) completan el paisaje vedado por siempre a las cámaras de cualquier reportero gráfico.
Finalmente aparece. El Indio viste camisa celeste, pantalón cargo Reebok, zapatillas de cuero Camper. Aunque su figura arriba del ecenario lo desmienta, mide un metro setenta. Lleva gafas oscuras, como casi siempre, aunque sean las nueve de la mañana y estemos en un recinto cerrado. A los pocos minutos de la charla notará este detalle, y como si se sorprendiera, los dejará a un costado. Tiene la voz gruesa, bien distinta a los agudos (”voz de frenada de automóvil”, la definió él alguna vez) que están registrados en sus discos. La inteligencia y la cultura de este hombre son proverbiales -en las entrevistas suele hablar más de política que de música-, pero desconocía su amabilidad. Ofrece café, se sienta, confiesa ser un “fundamentalista del aire acondicionado” y, con el control remoto en la mano, aumenta el nivel del split. Advierte: “No es que me incomode la calidad del cariño del público. Lo que me molesta es la cantidad. Si voy a un hospital a internar a mi madre, antes tengo que firmar treinta autógrafos. Es muy difícil que la gente te transforme en una especie de muñeco diseñado por su necesidad. Se hace difícil tener nuevas relaciones cuando te ponen en el lugar del icono. Esa imagen es muy fuerte, y sospecho que la gente a veces prefiere que uno sea así, ése monstruo, porque ése es el atractivo. Entonces, sólo pueden quedar los amigos de siempre. Está bien, además, soy un poco fóbico. De la única manera en que puedo participar de un hecho multitudinario es si estoy arriba de un escenario. Yo me formé en los 70, años en que era conveniente la clandestinidad. Es por eso que cuando siento que la gente me vigila me da escozor. Pero bueno, tengo claro que el precio de la libertad es la soledad”. Hay tanto por saber: ¿cómo llegó a liderar la banda de rock nacional más popular de todos los tiempos? ¿Cómo es que su rostro adorna afiches y remeras y alcanzó, en la Argentina, una dimensión mítica similar a la del “Che” Guevara? ¿Por qué sus composiciones se convirtieron, con los años, en consignas (”Violencia es mentir”, “Todo preso es político”, “El futuro llegó, hace rato”) recogidas tanto en banderas como en graffitis callejeros?
Las respuestas son parte de una crónica apasionante, que corre paralela a los últimos treinta convulsionados años de vida de la Argentina. La historia de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota comenzó en 1978, aunque algunos de sus integrantes se conocían desde antes. Skay Beilinson, el guitarrista, había estado en París durante los sucesos de mayo de 1968. De regreso en Buenos Aires se encontró con quien sería la manager de la banda, y su pareja: Carmen Castro, alias La Negra “Poly”. Por esos años los dos conocieron al Indio, que había filmado un cortometraje con Guillermo, el hermano mayor de Skay. Ellos tres participaron, a mediados de los ’70, en un grupo multiartístico llamado “La Cofradía de la Flor Solar”, germen de lo que más tarde sería Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. El extraño nombre surgió a poco del primer recital: el nombre de fantasía Patricio Rey aludía a una entidad metafísica que se materializaba cada vez que el mismo grupo humano se juntaba. Los redonditos de ricota (buñuelos de queso frito) se repartían durante las primeras presentaciones del grupo, que incluían monólogos disparatados, recitados de poseía y stripteases. Todo un desafío a la autoridad, una resistencia intolerable en los oscuros años de la dictadura militar argentina, donde llevar el pelo largo, o hablar de ciertas cosas podían significar perder la vida.
Con el paso del tiempo, los Redondos se abocaron estrictamente a su veta musical, y ya para el regreso de la democracia, en 1983, eran un referente ineludible de la escena underground argentina. El Indio sorprendía a los seguidores del grupo con sus letras (crónicas sociales de alto contenido simbólico) y la banda los sacudía con un rock ecléctico, inclasificable. Los Redondos llegaron al lugar donde la devoción de su público los cristalizó siguiendo una conducta que hoy es ejemplo para los más jóvenes: jamás firmaron un contrato con una discográfica, nunca pisaron un estudio de televisión, hasta bien entrada la década del noventa no publicitaban sus discos ni sus recitales (la publicidad se hacía espontáneamente, boca a boca), no se fotografiaron nunca debajo de un escenario, sólo ofrecían entrevistas a la prensa los días previos al lanzamiento de un nuevo álbum. La independencia, para ellos, fue casi una ideología. Una serie de dogmas que, quizá no tan paradójicamente en una sociedad de masas, se acabó convirtiéndose en valor simbólico y ayudó a disparar la mitología que rodeó a la banda. Tal vez debido a esta ideología –una manera de comprender el mundo y la cultura rock- es que jamás les interesó establecer comparaciones con otras bandas contemporáneas, como Soda Stereo. Aunque el público y la crítica especializada se hayan cansado de establecerlas. De hecho, durante casi veinte años, los Soda (pop, raros peinados nuevos, modernidad de exportación y popularidad) y Los Redondos (rock inclasificable, crípticas referencias sociales, asiento en la marginalidad local y popularidad) fueron algo así como el River-Boca de la música argentina. Dice El Indio, recortado contra la ventana de su estudio, que se abre al fondo verde del jardín y por donde entra atenuado el sol de las diez de la mañana: “Hasta que aparecieron Los Redondos, en los ochenta, todo el mundo decía que las producciones independientes no podían existir, aunque a nadie le gustase firmar contratos con las corporaciones. Los medios estaban acostumbrados a una especie de trato especial que les daban los músicos para tener buenos comentarios. El mercado del espectáculo es un barrio jodido. Si uno está fichado en una corporación poderosa, esa productora tiene radios y revistas propias, y difusión asegurada. Pero cuando uno lidera una producción independiente sucede todo lo contrario, pueden joderte gratuitamente. Si queríamos alquilar el piso para un estadio, lo que a otros les salía 7 a nosotros nos cobraban 20. En los años ochenta una empresa discográfica compró cientos de copias de ‘Gulp!’, nuestro primer disco, y las guardó en un desván. Todo, para que no progresara la independencia”.
En 1991, con la edición del disco “La mosca y la sopa”, llegaría la masividad. Y la carrera ascendente del grupo se haría irrefrenable. Dentro, e incluso fuera de las fronteras argentinas. Porque si bien a Los Redondos, como grupo, nunca les interesó llevar su música a mercados extranjeros -sino conservar mediante la publicación de un trabajo cada dos o tres años el rol de grupo líder en el mercado nacional- nada podía evitar que sus seguidores viajaran por el mundo acarreando sus discos. Sucedió así un extraño fenómeno de exportación involuntaria. Este cronista puede dar fe de que en lugares tan remotos entre sí como Santiago de Chile, Dublin y Montreal, hay un disco de Los Redondos escuchándose. El Indio sonríe –lo hace más a menudo de lo que uno podría pensar-, conocía este tipo de historias. Le pregunto: ¿cómo se explica que una banda under se haya transformado en la más popular de todos los tiempos? “No lo sé”, asegura Solari. “Suelo tener una mirada de francotirador, pero si el blanco soy yo, no puedo conocer los motivos. No puedo mirar atrás y darme cuenta en lo que estoy involucrado. El eufemismo más definitorio sería decir que estuvimos en el lugar apropiado en el momento apropiado. Desde afuera han querido ver fórmulas, nos han dicho que hacíamos marketing con esto de no ir a los medios. ¿Entonces, si era una estrategia, por qué no lo hacían los demás? Yo tengo por costumbre hablar exclusivamente cuando hago un trabajo. Si no, no tengo nada que decir. La obra es la que tiene que hablar por mí”.
La popularidad llegó, pero tuvo sus costos. Al tiempo que la banda crecía, también lo hacía la marginalidad, la pobreza, la violencia en el seno de la sociedad argentina. Los Redondos sufrirían sus consecuencias. En abril de 1991, un joven de 17 años, Walter Bulacio, fue detenido por la policía en las inmediaciones de uno de los shows de la banda y asesinado a golpes en una dependencia policial. Sería el primer caso de violación de derechos humanos denunciado desde el regreso de la democracia. Si bien nadie fue condenado por el asesinato, hoy, después de 12 años de pleitos judiciales –la familia Bulacio demandó al país frente a la Corte Interamericana de derechos Humanos– el Estado argentino admitió su responsabilidad en el asunto y aceptó pagar una indemnización de 334 mil dólares.
Luego de algunos incidentes registrados durante una serie de conciertos en 1994, la banda optó por no ofrecer más recitales en Buenos Aires y replegarse al interior del país (decisión que duró hasta 1998). Entonces, cada vez que el grupo tocaba en lugares alejados, decenas de miles de jóvenes iniciaban sus propias caravanas. Cierta vez, en 1995, la banda dio una serie de conciertos en San Carlos (provincia de Santa Fe), un pueblo de 10 mil habitantes. En dos días, unos 10 mil seguidores tomaron el pueblo por asalto, doblando la población y dejando almacenes y despensas vacíos de alimentos y bebidas. Cuando los shows terminaron y el pueblo volvió a su ritmo normal, algo en el paisaje había cambiado: se veían cientos de bicicletas abandonadas, por todos lados. La extraña postal tenía una explicación. La gente que no había podido pagar el pasaje hasta allí, lo había hecho robando bicicletas por el camino, pedaleando de pueblo en pueblo.
En 2000, Los Redondos quebraron una marca que, hasta hoy, nadie ha podido superar: llenaron el estadio de River Plate dos días seguidos, logrando los shows con entradas vendidas más grandes de la historia del espectáculo en el país. Unas 140 mil personas pagaron entre 15 y 35 dólares para verlos. Y si bien jamás nadie pudo acceder a la contabilidad del grupo, una suma informal deja entrever que, en dos días, los tres líderes de la banda (El Indio, Skay y la Negra, ya que el resto de los músicos solían cobrar cachet) habrían embolsado, cada uno, un millón de dólares. Pero todo tiene su contracara. Durante el primero de los dos recitales tuvo lugar un hecho que quizá haya propiciado el principio del fin del grupo. Ni siquiera la ponderada filosofía de Solari (”Sostengo la política del guerrero: esperar lo mejor, prepararse para lo peor”) fue suficiente para prever lo que sucedería. A la mitad del primer recital, Los Redondos dejaron de tocar y se retiraron del escenario: alguien, disimulado entre la gente, estaba apuñalando al público. Las luces del estadio se encendieron, y hubo treinta minutos de estupor, hasta que el agresor fue identificado. “Lo mató la misma gente, a patadas, algo así como Fuenteovejuna. Estaba loco el tipo, lastimando inocentes. No justifico la violencia, pero la comprendo”, opina el Indio. El agresor se llamaba Jorge Ríos, tenía 27 años y tiempo atrás había salido de la cárcel. La banda lo sabría recién al otro día. El show debía continuar: Los Redondos consideraron que suspender el recital era más peligroso que continuarlo. Así que sobre el escenario apareció la figura de un Solari visiblemente ofuscado. Y con severidad amonestó a una multitud que se sumió en un profundo silencio. Fue uno de los momentos más extraños y conmovedores de la historia del rock en la Argentina: “Escuchen…escuchen, carajo”, dijo el cantante ante 70 mil personas. “Consideren esta como una de nuestras últimas presentaciones”, aulló. Así fue.
Después de eso, los años de reclusión. Ahora, en su oficina, le comento que alrededor de su figura se tejen miles de historias, que hay gente que cree que vive desconectado de la realidad. Se eriza: también conoce estos comentarios, y no le caen nada bien. “Más desconectado de la realidad vive aquel que está pendiente de la información. Hoy en día toda información es probable. Ahora, desde hace unos años, están de moda los canales de noticias, donde sucede todo en tiempo real. Nada tiene sentido entonces, porque para que algo lo tenga uno debe poder interpretar la realidad que ve. ¿Soy yo el que me estoy perdiendo de algo, o es este sistema paródico el que le hace creer a todo el mundo que realmente vive la vida?”.
¿Cómo ve Solari a la Argentina actual, teniendo en cuenta que su retiro data de la misma época, el 2001, en que el país vivió la crisis económica más importante de su historia? “En la cultura de una sociedad, en su educación, en eso anida la capacidad de saber elegir, y defender la calidad de vida de los ladrones de turno. El tonto no puede oler al diablo, ni si caga en su nariz: ése es el problema. Además, independientemente del ladrón de turno, existe la posibilidad de aprovechar las coyunturas de una manera más lúcida. Si cuando acá todos teníamos la moneda imperial (N. de la R: por la Ley de Convertibilidad, hoy derogada, un peso valía lo que un dólar), en lugar de irnos de vacaciones a Brasil comprábamos hornos cerámicos, tornos de alta competitividad, hoy quizá tendríamos una capacidad industrial diferente. Entonces, más allá de ese latrocinio que hubo durante la década menemista, una sociedad inteligente debe saber aprovechar las coyunturas. El gran problema es que no sabemos que somos una sociedad ignorante: sospechamos alegremente de la corrupción, pero a esta altura la corrupción es estructural. Todos aprendimos a sobrevivir creyendo que somos muy inteligentes si robamos lo que tenemos a mano, y eso nos hace padecer un eterno sojuzgamiento a la pobreza. Hemos postergado la verdad, es penoso. Que alguien pueda comprarte por un poco de dinero es una locura. Bienvenido el dinero, pero si para eso tengo que sufrir un desgaste moral grande, creo que no se justifica. La mayor ambición del hombre no debería ser el aposentamiento económico, sino la justificación de su vida. Estar conforme con cómo nos ve la gente que tiene acceso a nuestra intimidad, eso es ser realmente ambicioso para mí”.
Se lo ve disconforme con ciertas ideas vigentes. Se lo digo. “La gente como yo, que se formó en la cultura rock, equivocados o no, lo hacíamos en serio. Hay un montón de cosas que hoy están de moda, frases ingeniosas como que uno está en esto para seducir mujeres, o que no hay que tomarse las cosas demasiado en serio, o que una canción no cambia el mundo. Por supuesto que una canción no cambia el mundo, pero hubo canciones que cambiaron mi mirada del mundo. Y como soy constructivista pienso que, si cambiaron mi mirada, el mundo efectivamente cambió. Por otro lado eso de las mujeres quizá sea una frase ingeniosa, pero me parece reducir el rol del artista a una especie de estupidez. No tomarse en serio a uno mismo probablemente sea el impulso de los teenagers de hoy, pero cuando yo era joven me tomé muy en serio la cultura rock. Todas las experiencias que hice pretendían ampliar el campo de la conciencia. Ahora estoy a la espera de cambios rotundos que provoquen otra música de fondo. Es la única manera en que acepto este vaciamiento. Me aburre la postura de los artistas de hoy, al menos la de aquellos que han aceptado la mirada posmoderna. Porque yo creo que para que la vida tenga una pulsión, la gente tiene que tener ideales”. ¿No advierte en la sociedad alguna forma de resistencia? “Sé que en los nervios de los jóvenes hay más información de futuro que en la experiencia que yo tengo. Desgraciadamente, esta pauperización que vivimos los transforma en seres bastante más primitivos que los que éramos nosotros de jóvenes. Pero quizá esta especie de vaciamiento cerebral que nos están haciendo sea la antesala de una sociedad… virtual. Siempre estoy esperando lo mejor. No soy escéptico, tengo la esperanza de que algo venga a renovar el espíritu vital. Por más que la cultura hoy esté confirmándome, yo quiero saltar por encima de ella. No quiero ser un tradicionalista: si el rock no muere nunca, esto va a ser un aburrimiento”.
Lo dice la estrella de rock más importante de la Argentina. Suena el teléfono, atiende. Aprovecho para mirar alrededor. Detrás de la puerta hay una gran foto enmarcada que lo muestra al pie de las escaleras que conducen al baño del mítico reducto neoyorquino de rock CBGB. Allí, entre otros, debutaron The Ramones. El Indio vuelve, se sienta, casi sin gesticular sigue demoliendo mitos. “Abandoné la bohemia hace rato, empiezo el día muy temprano. Me levanto a las cinco y media de la mañana. He descubierto que ése es el momento en el que estoy más lúcido. Cuando me mudé para acá me pasaba toda la noche tomando whisky y jugando al pool. El canto de los pájaros, al otro día, era una molestia. Y entonces hice un cambio, en el que influyó también el nacimiento de mi hijo. Me di cuenta que mi vida ya no significaba lo mismo. Descubrí una alternativa de lucidez, a la mañana, despertándome a esta hora. A eso de las ocho ya estoy en una buena actitud, que por lo general dura hasta el mediodía”. ¿Cuál es su método de trabajo? “Trabajar todo el tiempo. La casualidad ayuda a las mentes dedicadas”.
Nos preparamos para escuchar su disco. “¿Te molesta si me recuesto en el sillón?”, pregunta, y se echa pasando uno de los brazos por debajo de la cabeza. Enciende el equipo de audio, lleva el volumen al máximo. El disco abre con un sonido que simula una grabación en directo. Van pasando las canciones. El track 9 se llama “Pabellón séptimo”, y su letra es una crónica carcelaria, de una crudeza que no se suele frecuentar la pluma de Solari: “Me asfixio Dios/ Pienso en mi cara…se está quemando ahora mi cara ¡Dios! / Una explosión y los colchones se prenden fuego y nos quemamos vivos/ Quiero salir, quiero escapar, las puertas siguen encerrojadas/ El pabellón, en un segundo, se nubló todo y ya no vemos nada más”. Solari, por primera vez, se queda en silencio. Y explica. “La canción es una crónica de un hecho real que sucedió en 1978. Una masacre de presos comunes en la cárcel de Villa Devoto. Ahí murió un amigo mío… si había alguien que no tenía que estar ahí era él. Tenía un problema psíquico, lo engancharon en la casa de una novia, con unas tabletas de ácido lisérgico, y lo metieron en un pabellón cualquiera. Un día hubo una revuelta y los masacraron a todos. Sé que la letra, en este momento en que se habla tanto de los secuestros y se exige seguridad a cualquier precio, es algo políticamente incorrecto. Pero bueno, yo siempre dije que todo preso es político. Y hay lugares donde la sociedad tiene que ver el grado de horror que es capaz de producir. Me ha tocado visitar cárceles, tengo amigos en el cielo y el infierno: hay allí un horror permanente. Sin tomar en cuenta que eso marca de movida la imposibilidad de la resocialización de nadie que entre ahí. No se puede combatir el canibalismo comiéndose al caníbal, no está bien que el Estado haga eso. La represión nos transforma a todos en pares de aquellos que cometen crímenes”.
Han pasado cuatro horas de entrevista. El Indio se levanta. Dejamos su oficina y salimos al exterior, donde el sol del mediodía cae recto. La personalidad más destacada y enigmática del espectáculo argentino de las últimas décadas se despide con un beso, da media vuelta, desaparece en su casa. Por delante se abren quién sabe cuántos años de futuro silencio público. En mi cabeza resuena una de las frases más bellas del disco: “Si no hay amor que no haya nada entonces, vida mía, no vas a regatear”. Toda una declaración de principios, para este principio de siglo.
Por Maximiliano Tomas para Gatopardo (Colombia), febrero de 2005.
37 respuestas hasta el momento ↓
G@brielius // Diciembre 27, 2006 en 21:07 p12
hermosa nota…gracias.
Mariana // Diciembre 27, 2006 en 21:07 p12
Una de esas notas para guardar y releer, gracias por compartirla.
superloyds // Diciembre 27, 2006 en 21:07 p12
brillante maxi, me encantó
salu2
León // Diciembre 27, 2006 en 21:07 p12
Comparto, plenamente. Desde la primera vez que escuché el disco creí que ésa era LA frase: “Si no hay amor…”. De hecho, eso decía mi fondo de pantalla. El papil tapiz no, ahí continúa “La buena felicidad, dicen que no se nota”, es un consuelo que prefiero tener siempre en vista.
Qué decir del texto, ya lo había leído, así que me guardo los comentarios para cuando cuelgues el del monasterio.
Saludos, L.
seb // Diciembre 28, 2006 en 21:07 p12
cuando salió esa entrevista (supongo que era esa) yo estaba dando clases en un instituto de menores, y le regale para navidad la revista a un pibe de rawson que no iba a tener visitas y era fanático del indio.
y bueno, se puso más que contento.
jose // Enero 2, 2007 en 21:07 p01
Muy buena nota, precisa, colorida
Aplaudo tu decisión de casi no aparecer, cualquier gil se tienta con ponerse a la altura del Indio
franco de los santos // Enero 2, 2007 en 21:07 p01
Un rockero con cerebro es más de lo que mi estómago puede resistir.
En el rock argentino, ha habido, creo, tres personas que uno puede calificar de cultas sin la menor ironía: Spinetta, García, Solari. Y eso se nota en sus obras.
Los músicos (y no sólo los de rock, claro, los de todos los géneros) suelen ser incultos en lo que no sea su ámbito de trabajo, quizá porque la tarea de quien compone o toca en serio es tan absorbente.
Así que cuando aparece (y permanece) un tipo como Solari, hay que festejarlo. Es de lo poco que nos queda (aunque, claro, siempre van quedando pocos; no se tome esta frase como un alegato a lo Manrique).
Sebastián Lorenzo // Febrero 2, 2007 en 21:07 p02
Muy buen post. Realmente llegue sin querer a este lugar, pero volveré a visitarte seguido.
Ahhh… soy ricotero.
Juan Martín // Febrero 22, 2007 en 21:07 p02
Muy buena la nota. Nos muestra que el Indio es un tipo que la tiene clara. Que no es fatalista sino que no le gusta lo que está pasando actualmente, como a muchos nos pasa, pero igual mantiene su mensaje esperanzador.
pablera // Febrero 28, 2007 en 21:07 p02
el indio solari es simplemente unico!…. es muy intrigante toda la mistisidad que lleva consigo…. no me alcanzan las buenas palabras para referirme a el, pero tampoco creo saber todo acerca de el… me interesa estudiarlo y conocer su filosofia, su punto de vista de la vida, de las cosas y de la politica… nada mas… saludos!!
emanuel calderon // Marzo 24, 2007 en 21:07 p03
muy buena nota colorida
eliana // Abril 18, 2007 en 21:07 p04
bueno la entrevista estubo muy buena , yo pienso que desde que escuche las canciones del indio me gusto pero no pense en futuro como para que ahora hoy en dia estoy enloquesida con el indio en decir claramente soy fanatica claro no el que me conoce dira te sabes guardar las alegrias y no solo eso a mi edad todos pensaran si como todo a mi me gust auna banda y la disfruto pero en mi casa tengo 15 años y hace desde los 7 que lo vengo escuchando y me se todos los temas y lo que significa cada uno por que como digo no es “comprarse” un cd del indio sentate o ” para mi baila” no claro que uno lo estudia y luego canta grita y en cada grito expresa un sentimiento inmenso . pienso yo que una gran pena que por culpa de la violencia que por supuesto ” violencia, es mentir” la banda se tubo que separar . beuno apesar de la muerte de walter que todavia no habia vivido su pida plenamente una injustcia barvara que tan joven muera por cualpa de laguien que por supuesto tampoco habia vivido su vida por completo pero ya mas o menos la vida la havia vivido . bueno el indio como siempre un grande y el cd que saco en 2004 si no me equivoco ” el tesoro de los inocentes” muy bueno él nunca sale de su rool que es el rock y lo va a llebar para toda la vida .
eliana // Abril 18, 2007 en 21:07 p04
bueno la entrevista estubo muy buena , yo pienso que desde que escuche las canciones del indio me gusto pero no pense en futuro como para que ahora hoy en dia estoy enloquesida con el indio en decir claramente soy fanatica claro no el que me conoce dira te sabes guardar las alegrias y no solo eso a mi edad todos pensaran si como todo a mi me gust auna banda y la disfruto pero en mi casa tengo 15 años y hace desde los 7 que lo vengo escuchando y me se todos los temas y lo que significa cada uno por que como digo no es “comprarse” un cd del indio sentate o ” para mi baila” no claro que uno lo estudia y luego canta grita y en cada grito expresa un sentimiento inmenso . pienso yo que una gran pena que por culpa de la violencia que por supuesto ” violencia, es mentir” la banda se tubo que separar . beuno apesar de la muerte de walter que todavia no habia vivido su pida plenamente una injustcia barvara que tan joven muera por cualpa de laguien que por supuesto tampoco habia vivido su vida por completo pero ya mas o menos la vida la havia vivido . bueno el indio como siempre un grande y el cd que saco en 2004 si no me equivoco ” el tesoro de los inocentes” muy bueno él nunca sale de su rool que es el rock y lo va a llebar para toda la vida . solo te pido a vos indio ” SOLO TE PIDO QUE SE VUELVAN A JUNTAR “
EDUARDO // Junio 10, 2007 en 21:07 p06
UNA MUY BUENA NOTA ………..¡ INDIO VOLVE A TOCAR……….CON LOS REDONDOS!
leticia // Junio 15, 2007 en 21:07 p06
solo te pido que se vuelvan a juntar!!!
diego // Junio 28, 2007 en 21:07 p06
la entrevista estubo muy buena. pero falta la mayor de las alegrias a este modo de vida .. que se junten los redondos.creo en los milagros y esto se trata de eso…ladron de mi cerebro volve..
Lean // Julio 2, 2007 en 21:07 p07
Excelente!! e x c e l e n t e … no se si fue todo.. o si soy un iluso..pero volve carlos volve!
aylen // Julio 2, 2007 en 21:07 p07
carlos yo soy una admiradora tuya pero me duele saver todo esto tengo 13 años y la realidad me la mostraste bos y eso nunca lo voy a olvidar
por que una leyenda no tiene que morir para que sea leyenda bos ya sos una leyenda asi que
no se tienen que separar pa serlo
volve carlos volve
sofia // Septiembre 22, 2007 en 21:07 p09
excelente
el indio es unico,, pero no es un dios
recordemos que es un drogadicto mas de lo que piensan… no es una mente muy sana tan poco, . por favor todos tenemos un precio y el tuyo va mas alla de un poco de droga, como persona nose si lo pondria como ejemplo… pero como musico la verda lo aplaudo
… las letras q hace son increibles, profundas impecables , no cualkier gil las entiende
… una verdadera banda.. de las mejores de la argentina
buena suerte, mas que suerte
SOFIA
heber // Octubre 6, 2007 en 21:07 p10
hola bueno..la entrevista estubo muy interesante estubo…muy buena no?…yo creo q ambos..tanto como el indio como skay kieren probar suerte..no? yo creo ellos dos sabes cuando tienen q volver a tocar y no q les digan cuando es tiempo no? creo q ellos sabes bien los q hacen por q estos años q tuvieron en la vida del rock..les devio servir de algo..creo q ellos apredieron a los golpes y asi es como se aprende a pegarle ala vida …si no te animas a provar lo q keres despues te podes arrepentir y creo q ya es demaciado tarde..no? creo q tanto el indio como skay son unos bueno musicos..pero no los comparos con nada..por q ami no me gustaria q me comparen creo q para uin musico eso es una mierda..comperarlo com alguien,…si por q el indio es un kapo lo kiero mas q ami propio viejo creo q primero tenes q pensar lo q decis y despues compararlo..no..noc los redondos son y seran el mejor rock q escuche en mi vida a pesar de q tengo 16 años..empece a escuchar a los redondos desde q tenia ocho años y noc me gustaron los temaas y bueno asi se fue dando todavia nunca pude ir a verlos pero me encantaria poder ir a verlos algun dia si q se juntan..´.ojala q se vuelvan a juntar no????? bueno noc kien mierda leé todo esto no creo q el indio o skay o algun ex integrante de los redondos lea esto sea ..muy bueno q lean todos los comentario q los pibes y pibas dejas aka…bueno me voy llendo son vemos…
DANIELA BETIANA SARRADELL // Octubre 26, 2007 en 21:07 p10
Por la presente nos dirigimos a usted con el propósito de
gestionar una entrevista telefónica breve con INDIO SOLARI.
> El programa es emitido en dos ediciones de
> 06,00 a 08,00 y de 14,00 a 16,00 hs; por la
> emisora de Frecuencia Modulada Galileo
> Rivadavia102.1 MHZ ubicada en el departamento
> de Rivadavia, Provincia de Mendoza. Argentina.
> Esperando una repuesta favorable saluda att.
>
> Contacto: Daniela Sarradell
> Numero fijo: 0261-4262030
> Móvil: 0261-155076630
> 02623-15631941
> e-mail: galileofmargentina@yahoo.com.ar
> danielfloresflores@yahoo.com.ar
>
>
kurepa // Noviembre 27, 2007 en 21:07 p11
Que puede oponar mi mente de otra mente??
Si lo que dijo el Indio lo penso un vietnamita sin Publico…la vida esta llena de cosas raras y atractivas y ” Carlitos” es parte de eso…perdon por la tuteada… es un buen autor de letras para mi gusto..y hay que ser muy detallista en todo los ambitos para poder entenderlo…como ”rociado por Internova”… a mi parecer el Indio compra de los catalogos de Avon jajajja.
Bueno No es un Idolo pero si puede ser un referente o un cerrajero de mentes cerradas… todo mi respeto a su arte…gracias a el, lei Apuleyo…
El indio Solari!!! Lindo nombre te fuiste a poner Campeon….. parlamo doppo
matias chimiski (chimpa) // Diciembre 3, 2007 en 21:07 p12
indio gracias por traer tu musica a mi vida, simplemente sos a la persona que voy a idolatrar siempre te admiro sin limites y por favor precenta un nuevo disco!!!!
Gonzalo // Diciembre 4, 2007 en 21:07 p12
La discografia de los redondos es una biblia escrita que ironicamente no tiene nada que ver con la religion y exprime los fallos de todos los sistemas politicos en los que combivimos asegurandoce que expresarnos a todos nosotros la guerra interna que se desarrolla en nosotros.
Una biblia en la que no se cuentan relatos acerca de sacrificios, sino una biblia donde un ser que no se cree supremo da a conocer el extasis de su motor psico, que tan preso en su ciudad se puede llegar a estar y que clace de musica se refiere a pastillas, con un drogo cop en cada esquina y una vaca solitaria en cada sequia… vencedores vencidos sin trofeos sanos ni mucho menos titulados con un nombre… todo al palo no ?
saludos.
me encantaria ver a patricio rey renacer una ves mas… pero no puedo ser tan egoista… la lamentable realidad de los redondos es que posee un publico que asimila los sentimientos en forma negativa y los expulsa con los mas profesos deseos violentos… soy feliz escuchando sus discos y pensando que skay y el indio deben andar por ahi en sus vidas… tomandoce un te y escribiendo cosas que quizas nunca lleguemos a leer… pero no podamos razonar por nosotros mismos.
Saludos.
Gonzalo // Diciembre 4, 2007 en 21:07 p12
Gonzalito_fender@hotmai.com
(Y)
El Indio Solari, según Maximiliano Tomas « El corcho // Diciembre 11, 2007 en 21:07 p12
[...] algo sobre uno de los integrantes de la mítica banda Patricio Rey y sus redonditos de ricota. Así empieza la nota de Maximiliano Tomas para la revista Gatopardo: La primera vez que sonó el teléfono, la voz del otro lado de la línea se presentó así: “Soy [...]
Marisa // Diciembre 13, 2007 en 21:07 p12
Espectaculara la nota al poeta,aunque parezca mentira yo nunca había escuchado música de los redondos,y no soy una nena tengo 39 y cuando me la recomendaron este año nunca mas pude vivir sin esta música ,es mas en cuanto salió porco rex volé a compralo,realmente es maravillosos el indio tiene una voz tan particular que con solo escucharlo eriza la piel,cuantos años sin escuchar buena música.
Muy bueno tu blog.. y nuevamente gracias por compartir una nota tan maravillosa como esta.
saludos
Gustavo // Diciembre 15, 2007 en 21:07 p12
Sin palabras, es tan simple así… Soy un escucha de PR, y me quedo con eso… los vi en Racing, un orgasmo de mas de 2 horas… Indio nos baja a la realidad, olvidando la rutina (Maldición, va a ser un día hermoso!)… Me es muy dificil despegar al Indio de Los Redondos, pero su nueva vida aparece mas saludable, al menos para el, y eso lo acepto. Alguien dijo alguna vez “… el mito de Los Redondos va a nacer cuando se cierre el ultimo par de ojos que los haya visto…” pero los mitos (Indio, Skay, Poli, Semilla, Dawi, Sidotti, y los demás), ya son mitos vivientes. Saludo esta publicación y su formato, una lectura amena de por sí. Muy Bueno!
Emanuel // Enero 2, 2008 en 21:07 p01
Bueno que puedo decir del mas grande de la historia del rock para mi y para tantas otras personas que lo seguimos adonde valla. El Indio y sus pensamientos a veses tan dificiles de entender me han enseñado muchas cosas sobre esta vida por eso espero siempre que este presente en mi vida me hara feliz… Indio lo mejor de mi vida….
ARIEL REHL // Enero 10, 2008 en 21:07 p01
SOY FANA-TICO DE CARLOS,, LO ESCUCHO DESDE QUE NACI…,, TENGO MIS 16 AÑOS….TODOS LOS DÍAS QUE ESCUCHO LA LETRA DE LOS TEMAS…,, CADA DÍA ME GUSTAN MÁS..
ESTE SEÑOR SABE APARECER EN EL MOMENTO PRECISO” PARA NO DECIR EXACTO…,, SU MÚSICA ES LEJOS UNA DE LAS MEJORES DEL ROCK NACIONAL….
* NO DEJEMOS QUE EL ROCK DEJE DE SER UNA CULTURA…! Y VOLVAMOS HACER EN NUESTRO PAÍS LOS JOVENES DEL ROCK..
(CARLOS “INDIO” SOLARI).
Inedito enricotado // Febrero 7, 2008 en 21:07 p02
Una ves mas demostro de forma feaciente lo que representa para cada uno de nosotros, sus seguidores, en su momento con redondos, ahora siguiendo a su referente, indio sos un capo gracias por cobijarme bajo tu cultura. Nos vemos en cordoba el 12 de abril.
Atravesando al Indio Solari « la prefiero con nesquik // Marzo 4, 2008 en 21:07 p03
[...] devoto del siempre silencioso Indio Solari, acá te convido una entrevista que le hizo, hace un tiempo ya, el buen periodista, y amigo de la casa, [...]
patricia // Marzo 15, 2008 en 21:07 p03
indio volve…..no me gusto como nos despedimos…
diego difino // Abril 1, 2008 en 21:07 p04
mujy buena la nota
juan carlos escobar // Mayo 4, 2008 en 21:07 p05
Indio: como bien lo da a entender la nota, sos una leyenda viviente, tanto en el rock como en la sociedad, y para mi, alcanzaste en el mundo una dimensión mítica MAYOR a la del Che o a la de Fidel, porque, como vos bien decis, “hisiste pensar”
axel actis dato // Junio 4, 2008 en 21:07 p06
indio sos lo mas grande que hay sobre la tierra
tendo 13 años
me encantas me encanta lo que desis sos un grande
para cuando tu procsimo disco
ya lo quiero tener
bueno indio grasias por darme la posibilidad de hoir tus temas la bellesa lacultura y claridad con la que salen de tu alma es inpresionante .
y bueno nada mas que desir bueno en realidad hay palabras por dokyer para desirte me encantaria conoserte , sos un grande besos chau chau….
Maury // Junio 25, 2008 en 21:07 p06
Buenas !!!
Ante todo quiero felicitarlos por el Blog !!! Esta muy bueno !!!
EL RECITAL EN JESUS MARIA ESTUVO INCREIBLE, LA VERDAD QUE SE PASARON, TANTO EL INDIO COMO LOS FUNDAMENTALISTAS !!!
Arpovecho para sugerirles un link en el cual hay info sobre el Recital del Indio en Tandil, el 5 de Julio de 2008, http://www.haceteamigo.com.ar/web-evento-indio-solari-recital-tandil-buenos-aires.asp
Por si les interesa tambien les dejo un link en el cual hay algunos videitos de los Redondos e info del recital del Indio en Jesus Maria, http://www.haceteamigo.com.ar/web-evento-indio-solari-recital-jesus-maria-cordoba.asp
Saludos a todos y felicitaciones por este blog, NOS VEMOS EN TANDIL…
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